LA CAÍDA DE BARBERA.
No puedo creerme que la peligrosísima maniobra de Simoncelli, que trajo como resultado la espeluznante caída de Barbera, no hay acabado con la descalificación del italiano o por lo menos con una sanción a la altura del hecho. Sobre todo teniendo en cuenta, que no es la primera vez que Marco crea situaciones de alto riego esta temporada, con maniobras parecidas.
Para mi el problema no es del agresivo Simoncelli, sino de la permisiva, (según con quien), comisión encargada de mantener la máxima seguridad en un deporte de alto riesgo como es este.
Las sanciones funcionan, como lo demuestra el hecho de que Giorgio, después de la sanción del 2005 en Japón, que le supuso el no participar en Malasia, no ha vuelto a tener toques ni a protagonizar incidentes peligrosos con otros pilotos y después de ella consiguió dos campeonatos del mundo.
Y es que la agresividad, tan ensalzada a veces en nuestro deporte, tiene que ser vigilada siempre con lupa, porque la línea que separa el juego duro del juego sucio, es a veces tan fina que resulta difícil verla con la objetividad necesaria.
Si se sanciona económicamente a pilotos por gestos antideportivos hacia otros compañeros y se dejan sin sancionar maniobras muy peligrosas como las de Simoncelli o las de Toseland es que algo no funciona bien en el rasero que mide estas cosas.
Sin quitarle hierro a la culpa de Simoncelli en la caída de Barbera, creo que el piloto valenciano volvió a gestionar chapuceramente, y ya van muchas ocasiones, otra gran oportunidad de conseguir un gran resultado.
Para mí, esta falta de sentido común sobre la moto, es el mayor enemigo de Héctor y lo que le ha hecho perder los mejores trenes que han pasado ante sus narices.
Una pena. Esperemos que este incidente le sirva a Barbera, para no volver a tropezar, de nuevo, con la misma maldita piedra.Publicado por Chicho Lorenzo, el 01/06/2008 a las 15:53
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