GIORGIO HA VUELTO.
Desde sus primeros días de vida hasta los 15 años, Jorge Lorenzo se llamo Giorgio. Cosas de los apodos, un día lo dices sin darte cuenta y resulta que se queda para toda la vida, bueno, en el caso de Giorgio hasta los quince años. El cambio vino cuando Giorgio entro en el equipo Derbi y Giampiero Sacchi, ahora director deportivo del Grupo Piaggio y entonces director del Equipo Derbi, decidió que ya estaba demasiado italianizado el equipo (tenia toda la razón y más), como para fichar a un piloto español que se llamase Giorgio. Así que “pidió” a la prensa y a todo el entorno del “niño”, que nos olvidásemos de lo de Giorgio y empezásemos a llamarlo Jorge. Aquello me sentó como una patada, allí, donde más duele. Hasta aquel momento Giorgio pilotaba en muchas de sus carreras de la misma manera que piloto ayer en Le Mans, saliendo bien, adelantando sin miramientos, cuando algún otro piloto salía mejor que el y escapándose imponiendo un ritmo demoledor. Pero cuando llego al Mundial todo cambio, no quiero decir que le pasase como a Sansón, que cuando le cortaron las melenas perdió la fuerza, pero el cambio de nombre coincidió con una época que ha durado ocho años, en la que nunca volvió a ser el Giorgio de las salidas y comienzos de carrera arrolladores. Pero en Le Mans volvió el Giorgio de antes del Mundial, después de una travesía de ocho años de duro trabajo, para conseguir, algún día, ser el mejor. En Francia Giorgio se reencontró a si mismo. Los pequeños detalles, a veces, esconden cosas importantes. En la parrilla de salida, Marc Martí le pidió a Giorgio que hiciese un pronostico de lo que pasaría en carrera y como actuaría el. La respuesta fue: -“Saldré a verlas venir”- La frase esconde, en su sencillez, toda una filosofía de vida, en este caso, una filosofía deportiva. Se acabaron las adivinaciones, el prepararse para cosas que nunca acaban sucediendo y el no estar preparado para problemas que no se habían previsto y es que por mucho que queramos tener el futuro bajo control, es imposible y lo mejor que podemos hacer es pensar y actuar esperándolo todo, pero sin esperar nada, parece una contradicción y realmente lo es, pero en ella esta el equilibrio justo, el que te permite dar la respuesta correcta a cualquier problema, en el momento en que sucede, ni antes ni después. Si es capaz de mantenerse en esa teóricamente sencilla, pero prácticamente complicada, filosofía de “verlas venir”, Giorgio habrá dado un paso de gigante en sus objetivos deportivos. Por lo de ahora me quedo con su carrera de Le Mans, como el mejor reflejo de su verdadero potencial, disfrutando de este puntual regreso de Giorgio, mientras tanto, yo también, las voy viendo venir. Visita nuestra oferta: http://www.dailymotos.com/media/up001/pdf/stage01.pdf
Publicado por Chicho Lorenzo, el 18/05/2009 a las 14:43
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